CacaoTic: grandes expectativas

Al pie de una montaña cerca del centro turístico y reserva natural Chocoyero El Brujo, en la comunidad San José de los Ríos, se encuentra la finca de doña María Auxiliadora Valle, cuatro manzanas donde cultiva piña, pitahaya, plátanos y cítricos, pero desde hace dos meses comenzó a sembrar plántulas de cacao, como parte del proyecto piloto de inserción productiva del cacao en la subcuenca sur No. 3 de Managua, que promueve PRODEL, S.A como parte de su estrategia de responsabilidad social empresarial.
Doña María ha sembrado cacao en tres cuartos de manzana, “quiero seguir diversificando mi finca, espero que se desarrollen bien y den sus frutos para seguir generando ganancias para la familia”, expresa.
Por su parte, don Eduardo Ampié, de 79 años, nos dice que le gustó “la idea de cultivar un nuevo rubro porque necesitamos desarrollarnos”.
Desarrollar el cultivo del cacao en esta zona de Ticuantepe forma parte de una estrategia de valor compartido entre PRODEL, S.A y los comunitarios, siendo una experiencia nueva y exitosa y donde se ha asegurado más de 28 manzanas cosechadas por 54 productores beneficiados por CACAO TIC, a quienes se les ha capacitado con su plan de manejo de parcelas durante los dos últimos años.
Las plantas de cacao comienzan a cosechar a los cuatro años por lo que también se está promoviendo el acompañamiento a los productores para desarrollar el asocio productivo, que es cultivar paralelamente hortalizas o musáceas, esto mientras el cacao esté en crecimiento y de esta forma las familias pueden obtener alimentos y generar recursos de los excedentes de las cosechas.
De los objetivos propuestos, se espera que los beneficiarios de los dos años del proyecto se identifiquen a los primeros replicadores y formadores de nuevos productores para promover la sostenibilidad a largo plazo, dejando capacidades instaladas en las familias.
Con el proyecto se busca que los beneficiarios tengan una perspectiva diferente sobre el cuido y protección del medio ambiente, empoderándolos para promover la conservación desde sus unidades productivas.
En este sentido, don Cristóbal Ruiz Potosme, de 55 años y uno de los beneficiarios del proyecto, refiere que lo que le motivó es que “uno tiene que experimentar de todo y siempre pensando en la naturaleza porque, por ejemplo, la piña es un cultivo que elimina totalmente los árboles, mientras que el cacao nos ayuda más bien a reforestar y no podemos despalar”.
Todos los productores coinciden en las altas expectativas que les generan ser parte de este proyecto, como mejorar la producción de sus fincas y mejorar su calidad de vida con mayores ingresos que supone la comercialización del cacao cuando esté en producción.
















